El sembrador del desierto
Microcuento · Miguel Antonio
Atacama es de color rojizo. Inmensas montañas de color sepia decoran sus paisajes y el viento ensordece.
La vida allí es casi imposible.
Digo casi, porque en un rincón de esos paisajes vivió hace miles de años el sembrador del desierto. Semilla en mano, araba la tierra con sus rústicas herramientas. Construía acequias con piedra y arcilla para capturar la camanchaca. De noche cubría sus siembras con un invernadero que armaba con sus manos. De día lo desarmaba para que el sol hiciera su trabajo.
Sembró papa, maíz, quinua, calabaza, oca y olluco. No pensaba en lo difícil que era. Solo lo hacía porque era mejor así.
Un día su corazón dejó de latir. Sus semillas no.
El pueblo aprendió a sembrar y cosechó en esa tierra roja. Y lo recuerdan así, como el sembrador del desierto.